Experiencias de mujeres campesinas acompañadas por el CAPA – Centro de Apoyo al Pequeño Agricultor
“Cuando yo era niña en mi casa siempre escuchaba decir que si tu eres campesino, estás más cerca de Dios”, es así que comienza nuestra conversa con Denise, joven campesina de la comunidad de remanso, en el sur de Brasil. Denise Peter Pokoyeski tiene 29 años, es casada con Jeronimo, también campesino; el matrimonio tiene dos hijos: Igor y Luana. Desde su niñez Denise acompaña el trabajo del Centro de Apoyo al Pequeño Agricultor – CAPA de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil – IECLB, con el apoyo de EED (Evangelischer Entwicklungsdienst- Alemania)- y Fundación Luterana de Diaconía – Brasil, realiza en su comunidad.
Ella cuenta que con 7 años, junto con sus padres y hermanos, participaba de las reuniones del CAPA para la formación de la Asociación de los Pequeños Campesinos de su comunidad. Y es allí también que aprendió su profesión: campesina ecológica. Hoy ella y su esposo producen frutas y verduras orgánicas y las venden en las ferias ecológicas de las ciudades vecinas y también entregan alimentos para el programa de combate al hambre del gobierno brasileño: el Hambre Cero.
“Todo de la mejor calidad, producido sin veneno”, es lo que nos cuenta la joven luterana, que se preocupa con la salud de los que van a consumir lo que ellos producen. Y añade: “Al producir alimentos, lo hacemos con alegría! No trabajamos solo para ganar dinero, tenemos calidad de vida!” Además de sembrar, Denise también comercializa los productos en las ferias y evalúa que las mujeres venden muy bien, pues organizan mejor la exposición de los productos, con muy buen gusto y creatividad. Para ella, la vida de las mujeres campesinas, en su región, cambió mucho y para mejor en los últimos años.
“Antes no estábamos organizadas, pero ahora asumimos la directiva de nuestras comunidades religiosas y de las asociaciones comunitarias. La propia Denise es miembro del Consejo Directivo del CAPA de Pelotas (ciudad del extremo sur de Brasil) y aún de la directiva de la Cooperativa Sur Ecológica, que reúne campesinos que producen alimentos orgánicos. Ella ya tuvo oportunidad de hacer otros trabajos, pero a Denise le encanta trabajar en la tierra y vivir en contacto con la naturaleza.
La pareja cree que el futuro del hijo y de la hija está en la tierra, produciendo alimentos de calidad así como ellos lo hacen; y concluyen: “lo mejor es que toda la familia se involucre y los hijos van a tener el amor por esta actividad.” Ellos creen que la profesión de campesino ecológico tiene futuro, y evalúan que están aconteciendo cambios y las personas quieren consumir productos de calidad.
Denise y su familia siembran y cosechan, en su cotidiano, un mundo mejor para todos nosotros y nosotras.
Texto: Rita Surita
Engenheira Agrônoma, Coordenadora do CAPA Pelotas
Traduccion: Elaine Neuenfeldt

Last evening’s worship, led by our Asian sisters, closed with a rousing chorus of “Zan-mei Ye-su” (“Praise Lord Jesus”). The singing and dancing really made the stone walls of the chapel at Bossey rock!


En ese momento sentí que Dios me estaba mostrando que lo que hacíamos era lo correcto, que ella había crecido como mujer y que su familia reconocía el valor de su trabajo. Ahora ella sabía que podía valerse por sí misma, que era capaz de tener su independencia económica y de ser solidaria al compartir lo que recibía. En ese momento le dimos gracias a Dios por su eterna bondad.



