Bogotá, El rítmico sonido de lanzaderas de madera, marca los segundos que el valor va arrebatando a la muerte. Línea por línea emerge de un complejo flujo de hilos, una tela que es mucho más que una materia prima, es la materialización de la visión, la solidaridad, la habilidad y el empoderamiento que hacen sustentable y competitiva una labor completamente manual y rehabilitadora.
La Fundación Tejedores de Vida ha dispuesto su equipo de trabajo a la afanosa elaboración de los bolsos que gustosamente llevarán sobre sus hombros delegadas, delegados, invitadas e invitados a la Undécima Asamblea de la Federación Luterana Mundial. Los artesanos, quienes llevan evidentes secuelas del VIH, son formidables personalidades sobrevivientes a la indolencia y a la ineficacia de las acciones públicas de salud y a una sociedad que aprendió a señalar antes de amar. A pesar de los aprendizajes logrados en veintinueve años de convivir con VIH en Colombia, por falta de conocimiento de sus derechos y por un diagnóstico tardío de la infección VIH-Sida continúan muriendo a temprana edad muchos nacionales.
Más allá de una labor productiva, es un encuentro de amigos en hogares y lugares de culto. El taller de la Fundación Tejedores de Vida es uno de los seis grupos de maestros y aprendices que entregan horas a esta labor de construcción material de un concepto integral: hacer, saber hacer, saber hacer sustentable su labor.
El Médico Cirujano Cesar Tulio Gallo Meneses de cuarenta y nueve años, es el Director de la Fundación tejedores de Vida, hace una síntesis de la hoja de vida de la colectividad: “En Colombia, la muerte es vista con miedo y rechazo. Los dos factores anteriores generan estigma y discriminación, esto hace que el individuo viviendo con VIH-Sida una vez diagnosticado, rompa todos los lazos que lo integran a una sociedad, tales como: familiares, laborales, educativos, efectivos, religiosos; excluyéndose de su entorno social. En el año 2003 diez personas afectadas por la infección y sus consecuencias, tres de ellas con discapacidad física (perdida de la visión a raíz de una enfermedad oportunista ocasionada por ausencia de tratamiento, tres mujeres cabezas de familia infectadas por sus esposos que fallecieron, dejándolas a cargo de sus hogares y de sus hijos, cuatro individuos quienes fueron despedidos de sus trabajos, rechazados por sus familias y sin esperanza) buscamos una alternativa para nuestras vidas, formando en un principio un grupo social de base donde lo más importante era buscar la inclusión social y volver a tejer los lazos rotos por el diagnóstico. De allí nace nuestro nombre “Tejedores de Vida” cuyo trasfondo es entramar la red de la vida ya que somos seres humanos interdependientes.
“Tejedores de Vida” en obediencia a la Palabra de Dios “…tocad y se os abrirá.” acudió al Fondo de iniciativas locales del Canadá” del cual obtuvieron los medios para iniciar una labor artesanal. Entre los elementos donados estaban: tres telares manuales, cuatro máquinas planas e insumos (hilazas, hilos, agujas, tijeras, etc.…). Después de hacer un estudio de investigación con distintas personas viviendo con VIH-Sida, el emprendimiento con tejidos artesanales fue la labor más acogida.
“No solo de pan…”
Además de dirigir la Fundación, el Médico Gallo, quien perdió la visión hace once años a causa de una enfermedad oportunista; se ha hecho cargo del programa bandera de la Fundación: de promoción y prevención en salud, en este sentido ha creado un proyecto pedagógico denominado “SEXTUPLICAR” al cual se han integrado doce jóvenes hijos e hijas de los beneficiaros de la Fundación Tejedores de Vida, con el fin formarlos e informarlos sobre los temas que atañen a la infección VIH-Sida, con el propósito de prepararlos como generadores mensajes positivos de auto-cuidado para sus pares. Las edades de estos jóvenes oscilan entre los catorce y veinte años. Como resultado de este trabajo el Doctor Gallo ha escrito dos libros: el primero de ellos “Apostándole a la vida” presenta relatos vivenciales de compañeros afectados por la enfermedad y ha sido publicado en el año 2004 por la “Cooperativa Editorial Magisterio” el último texto lleva por título “Amor, autonomía y prevención” aborda temas álgidos para la sociedad: “de adicciones, infecciones de trasmisión sexual y embarazos en adolescentes”, esta obra también recoge testimonios de vida de beneficiaros e individuos de las comunidades donde se ha realizado los talleres de promoción y prevención, este último se publicó de manera independiente en el año 2009.
El otro líder sobreviviente es Martin Alonso Hernández (44 años) quien funge como Representante Legal de la Fundación así mismo dirige el programa de “capacitación social para el desarrollo” para entregar a las personas viviendo con VIH-Sida y sus familias, una labor artesanal; técnica del telar manual, macramé, máquinas planas y tejedora. En este programa incluye actualmente cuarenta familias con un promedio de cinco integrantes por cada núcleo familiar. El Director recalca cuan significativo es para la Fundación, trabajar con la familia, porque muchos de los beneficiarios actuales, fueron rechazados por sus parientes, por causa de la ignorancia. Gracias a esta labor los grupos familiares han mejorando sus relaciones y convirtiéndose los unos en apoyo de los demás, de igual manera la inclusión familiar hace que un grupo empoderado de su realidad pueda hacer prevención de la infección VIH-Sida en sus comunidades.
“Quiero subrayar en este punto el apoyo invaluable de la Iglesia Luterana, donde en este momento estamos elaborando mil bolsos artesanales, generando trabajo para 20 familias, viéndose beneficiados de manera indirecta otras cien” puntualiza el Doctor Gallo.
Luis Eduardo Ramírez
IELCO

